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martes, 31 de enero de 2012

A veces los sueños se hacen realidad


Pues eso, que aunque todavía me cueste creerlo, por fin estoy en Toulouse. Ya han pasado unos 7 años desde que tuviese que dejar de lado mi sueño... ser piloto comercial. Entonces me tocó "adaptar" mis inquietudes/pasiones y comenzar una carrera por la que no sentía ninguna vocación.

Ahora que veo que mi carrera puede estar perfilándose hacia el sector aeronáutico, creo que a pesar de todo soy muy afortunado. Estoy en Toulouse, en la mejor Universidad de aeronáutica de Europa y la 4ª más importante grande école de Francia (a los estudiantes franceses de aquí les encanta decir eso).

La Universidad es una pasada; nada más entrar ya ves un "mirage" (sí, un avión). Hay un hangar, un simulador, polideportivo... Por lo que me han dicho, el ISAE es el niño mimado del Ministerio de Defensa.... Sí sí, porque esto lo paga Defensa. Vamos, que no escatiman en gastos.

Estos dos primeros días están siendo un coñazo... me paso el día haciendo papeleos. Me han dado hasta un circuito con un mapa que indica donde tengo que ir y con quien tengo que hablar. De todas formas, mañana empiezo el curro... cosa que estoy deseando. Aquí los estudiantes están de exámenes hasta dentro de una semana, por lo que no hay mucha vidilla por la residencia.

Ah! y el francés sobre ruedas... si soy capaz de comprarme un teléfono (todo un reto), abrirme una cuenta el banco y hacerme el carné del metro, soy capaz de todo :)

à bientôt!

lunes, 14 de febrero de 2011

Emociones primitivas


Cuando escribo textos como este doy la impresión de ser uno de los cada vez más mediáticos agnósticos radicales (que no ateo) que no dudaría en incendiar El Vaticano. Sí sí, porque ahora también existe el anticlericalismo radical.

No estamos habituados a manejar el término "radical" cuando nos referimos a ideologías más propias de lo que llamamos izquierda. Basta una pizca de espíritu reivindicativo y un chorrito de autodesignada superioridad moral y.....voilà! El cocktail está servido. Ha llegado el momento de repartir hostias a todo Cristo, nunca mejor dicho.

(No tomarás el nombre de Dios en vano)

El domingo disfruté de una brumosa mañana en el monte Tibidabo junto con algunos amigos. Me gustan la iglesias, me trasmiten paz. En ellas se puede pensar.

Soy de los que creen que las personas necesitamos creer en algo para seguir adelante y no desfallecer. Lo que no soporto es que el leitmotiv de las religiones sea apelar a emociones tan primitivas como el miedo.

Ya es hora de que la Iglesia pida menos y dé más a sus feligreses. Es curioso que los vocablos del latín "tibi dabo" signifiquen "te daré".

domingo, 13 de febrero de 2011

Dolor y esperanza


Me quito las zapatillas. Son azules, aunque no tan azules como lo eran entonces. La verdad es que sus costuras dan fe del cansancio acumulado en el camino.

Aún recuerdo aquella tarde de agosto cuando corrimos 300 metros bajo la lluvia desde aquella gran estación. Fue una locura que nunca olvidaré. Tú no querías hacerlo pero yo te convencí. Aún recuerdo los litros de agua que tuvimos que escurrir de nuestra ropa en el albergue.

No hace ni una semana y ya me invade la nostalgia. Cada noche, en la soledad de mi habitación, cae como una losa sobre mi. Sé que había que hacerlo. He hecho bien, lo sé.

Ahora ya no es mi turno. No seas cobarde, lucha.


...no sé que haré con vosotras, espero aún nos queden muchos kilómetros por recorrer juntos. Soy de los que confían en un buen remiendo a tiempo.