sábado, 9 de abril de 2011

Tempus fugit


Dicen que el tiempo es muy valioso. Con 23 creemos que el tiempo nos sobra... seguro con 50 sentiremos que se nos escapó de las manos.

Vivimos la etapa más dura de nuestra vida. Toca enfrentarse a infinidad de cosas nuevas, definir un proyecto de vida. Nadie nos has enseñado cómo se hace esto. Estamos llenos de inseguridades y miedos, pero debemos tomar decisiones de calado.


Sentarse al sol y mirar la gente pasar. Pasear por el mercado. Cocinar sin prisas. Alargar las sobremesas. Sentir la brisa en los pies descalzos mientras lees. Mirar por la ventana y, simplemente, pensar. Tumbarte en la hierba y escuchar la ciudad.

¿Nos perdemos los pequeños placeres de la vida por tratar de alcanzar algo que creemos más importante? Dice Punset que la felicidad está a lo largo del camino y no al final del mismo. ¿Es este el camino correcto?

martes, 15 de febrero de 2011

Los que esperan el bus y los que no


No soy de los que llegan a la parada del bus con 5 minutos de margen. Eso de esperar no va conmigo. Es más, cuando por la mañana repaso mi agenda del día si encuentro una hora libre, inmediatamente busco algo que hacer en dicho espacio de tiempo.

No me gusta esa sensación de sentir que se me escapa el tiempo (que no vida) de las manos. Creo que me he vuelto un acérrimo enemigo de la inactividad, o quién sabe, en un yonki de lo que coño segreguemos cuando estamos estresados. Seguro que algún científico ocioso de la Universidad de Minnesota ya ha versado sobre esto.

He encontrado un nuevo criterio para clasificar la gente: Los que esperan el bus y los que no.

lunes, 14 de febrero de 2011

Emociones primitivas


Cuando escribo textos como este doy la impresión de ser uno de los cada vez más mediáticos agnósticos radicales (que no ateo) que no dudaría en incendiar El Vaticano. Sí sí, porque ahora también existe el anticlericalismo radical.

No estamos habituados a manejar el término "radical" cuando nos referimos a ideologías más propias de lo que llamamos izquierda. Basta una pizca de espíritu reivindicativo y un chorrito de autodesignada superioridad moral y.....voilà! El cocktail está servido. Ha llegado el momento de repartir hostias a todo Cristo, nunca mejor dicho.

(No tomarás el nombre de Dios en vano)

El domingo disfruté de una brumosa mañana en el monte Tibidabo junto con algunos amigos. Me gustan la iglesias, me trasmiten paz. En ellas se puede pensar.

Soy de los que creen que las personas necesitamos creer en algo para seguir adelante y no desfallecer. Lo que no soporto es que el leitmotiv de las religiones sea apelar a emociones tan primitivas como el miedo.

Ya es hora de que la Iglesia pida menos y dé más a sus feligreses. Es curioso que los vocablos del latín "tibi dabo" signifiquen "te daré".

domingo, 13 de febrero de 2011

Dolor y esperanza


Me quito las zapatillas. Son azules, aunque no tan azules como lo eran entonces. La verdad es que sus costuras dan fe del cansancio acumulado en el camino.

Aún recuerdo aquella tarde de agosto cuando corrimos 300 metros bajo la lluvia desde aquella gran estación. Fue una locura que nunca olvidaré. Tú no querías hacerlo pero yo te convencí. Aún recuerdo los litros de agua que tuvimos que escurrir de nuestra ropa en el albergue.

No hace ni una semana y ya me invade la nostalgia. Cada noche, en la soledad de mi habitación, cae como una losa sobre mi. Sé que había que hacerlo. He hecho bien, lo sé.

Ahora ya no es mi turno. No seas cobarde, lucha.


...no sé que haré con vosotras, espero aún nos queden muchos kilómetros por recorrer juntos. Soy de los que confían en un buen remiendo a tiempo.



viernes, 14 de mayo de 2010

Paz y amor, nada más


Algún día huiré del bullicio de la ciudad moderna para perderme en parajes llenos de vida y sosiego.

Me dedicaré a contemplar, reflexionar y amar. Nada más.

Me falta encontrar un compañero de viaje...
aún me queda mucho tiempo.


p.d.: retomo mis labores como blogger.

lunes, 1 de febrero de 2010

Esperanza Aguirre, la dama de hierro

Esperanza Aguirre es digna de estudio psiquiátrico...y me encanta. A esta mujer se la resbala defender los derechos de sus votantes madrileños. A la vista está todo lo que está haciendo con la sanidad "pública" y los colegios de su comunidad. Lo único que perturba el sueño de Esperanza es su insaciable ambición de poder.

No podéis imaginaros lo que me divierte la lucha interna que EXISTE en el PP. Por mucho que quieran aparentar, creo que la mayoría intuimos las batallas internas que se dan en Génova.
La pregunta es...¿cómo acabará esto? ¿se mantendrá la presidenta (de la comunidad de Madrid) calladita y apoyará a Rajoy en las próximas elecciones? o por el contrario ¿pegará un golpe en la mesa y hará pública su hasta ahora encubierta lucha por el poder?

A mi, personalmente, me encantaría que se diese el segundo supuesto. De lo que no me queda duda alguna es de que asistiremos a nuevas entregas de la dama de hierro.

domingo, 31 de enero de 2010

"La Cinta Blanca" de Michael Haneke

Una vez más Haneke consigue envolver al espectador en una atmósfera llena de tensión, miedo y horror a partes iguales. Técnicamente la película es una obra de artesanía. El director cuida al detalle la fotografía haciendo un uso magistral de planos interminables y tensos silencios, por otro lado, propios de su obra. Cabe destacar la elegancia que aporta el blanco y negro a la cinta.

La obra se sitúa en un pequeño pueblo de la Alemania protestante justo antes del comienzo de la primera guerra mundial. El maestro del pueblo narra los extraños sucesos que tienen lugar en esta tranquila localidad.
En esta película Haneke trata de bucear en las raíces del fascismo, en mi opinión, sin ningún tipo de remilgo. El director trata de reflejar la rectitud y los firmes valores de la sociedad ligándolos de alguna manera con el nacimiento del fascismo nazi.

En mi modesta opinión, nos encontramos ante una película de aplastante crudeza que disecciona a la perfección la Alemania de la época. Totalmente recomendable.